Las Bardenas Reales, una joya geológica

Este pasado fin de semana hemos realizado una pequeña excursión por las Bardenas Reales un espacio muy singular situado en su mayor parte en territorio navarro (muy cerca de Tudela) pero que también incluye municipios de Aragón como Sádaba o Ejea de los Caballeros. Constituye un autentico paisaje desértico donde se han rodado  multiples películas  como “El mundo nunca es suficiente”, “Acción Mutante” o “Air Bag”, entre muchas otras,
además de incontables anuncios.

Este espectacular paisaje se ha formado gracias a sus características geológicas. Las rocas que observamos en Las Bardenas se formaron en una extensa depresión cerrada que se formó entre los Pirineos, la Cordillera Ibérica, y la Cordillera Costero-Catalana como consecuencia del empuje entre la Península Ibérica y Europa durante la orogenia alpina, a esta depresión se le denomina en términos geológicos como Cuenca del Ebro . Esta cuenca se formó hace unos 36 millones de años, cuando el levantamiento de estas cordilleras cortó la conexión de la depresión con el mar.

Así, Los ríos que antes drenaban al mar pasan a desaguar en el centro de la depresión, donde se forman enormes lagos y pantanos. El sedimento arrastrado por estos ríos se fué acumulando dependiendo de la fuerza del agua. Así, en la cabecera de los ríos se acumularon los bloques y piedras de mayor tamaño, mientras que aguas abajo se depositaron materiales cada vez más finos, tales como gravas, arenas, limos y arcillas. En las zonas pantanosas se
acumulan los limos y arcillas más finos junto con el carbonato de calcio y sales disueltas en el agua.

La sedimentación en la Cuenca del Ebro se prolongó durante 25 millones de años acumulándose hasta un espesor de 5500 m de sedimentos. A lo largo del tiempo estos sedimentos se transformaron en rocas, así, las gravas se transformaron en conglomerados, las arenas en arenisca, los limos y arcillas en lutitas, los barros carbonatados en calizas y margas, y las sales en yesos.

En las Bardenas Reales podemos encontrar rocas depositadas en la zona de encuentro entre los ríos que bajaban de las montañas y los lagos que ocupaban la parte central de la cuenca. Podemos observar una pila de rocas de casi 700 metros de espesor, que se formaron entre hace 21 y 15 millones de años durante el denominado periodo Mioceno.

Al final del Mioceno, posiblemente hace unos 12 millones de años, la incisión fluvial en la vertiente mediterránea de la Cordillera Costero-Catalana llega a capturar la red de drenaje de la Cuenca del Ebro, incluido su gran lago interior. A partir de entonces, entramos en una fase de erosión generalizada. Así durante el cuaternario la erosión del antecesor del río Ebro y sus afluentes comienzan a excavar el relleno sedimentario anteriormente acumulado en la cuenca. Esta etapa erosiva se ve interrumpida puntualmente durante los periodos glaciares del Cuaternario (últimos 2.6 millones de años), cuando se acumulan gravas en terrazas fluviales y glacis. Las sucesivas fases de encajamiento y estabilización de la red de drenaje a lo largo del Cuaternario condiciona la formación y erosión de varios niveles escalonados de glacis y terrazas que ocupan, a medida que la red de drenaje se va encajando, posiciones cada vez más bajas.

Durante el Holoceno (últimos 11.500 años), y debido a lo blando de su sustrato lutítico, grandes zonas de las Bardena como la Bárdena Blanca se termina de configurar como una gran zona deprimida en la que se acumulan sedimentos derivados de la erosión de los relieves circundantes. Pequeñas oscilaciones climáticas dentro de un contexto de aridez generalizada hace que los periodos de sedimentación alternen con etapas de incisión de la red de drenaje, de manera que se termina de configurar el relieve que actualmente se observa. La actividad ganadera (300.000 ovejas trashumantes en el siglo XVI), la deforestación durante la Pequeña Edad del Hielo para obtención de leña (siglos XVII-XVIII), y la roturación agrícola de principios del XX (20.000 ha en 1950), ha aumentado la actividad de los procesos erosivos que siguen modelando el paisaje actual de las Bárdenas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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