Sobre los dragados del Ebro y su dinámica fluvial

En los últimos días y a raíz de las últimas crecidas del Ebro de los pasados meses de primavera, se están llevando a cabo los primeros dragados del cauce. Sin más rodeos, estas medidas no sirven para nada, salvo para desperdiciar dinero público y afectar gravemente a la dinámica del río y su ecología. Todos los daños provocados por las últimas riadas provienen en gran medida, provocados por la invasión del cauce (de propiedad pública) por parte de urbanizaciones privadas y otro tipo de infraestructuras, como polideportivos, carreteras…. De esta forma el curso natural del EBRO se ha reducido un 40% desde el año 1927. La dinámica natural del río provoca que este se expanda inevitablemente en sus crecidas y debe de poder hacerlo en muchas zonas, el problema es que esas zonas de expansión son ya mínimas debido a la ocupación de la llanura de inundación del Ebro. Hay que recordar que la construcción de embalses y encauzamientos a lo largo de toda la Cuenca del Ebro durante los últimos años, no han servido para prevenir las inundaciones y recuerdan que el dragado no es la solución, porque sólo sirve para que el río baje con más velocidad y fuerza.

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